miércoles, 20 de abril de 2011

repartiendo sonrisas

En un lugar, no lo bastante grande para conocerlo como cuidad
pero tampoco lo bastante pequeño como para denominarlo pueblo,
existía una joven que repartía sonrisas.

En su pequeña maleta llevaba toda clase de sonrisas, sonrisas felices, amargas,
sinceras, vergonzosas...
pero las que mas repartía eran las sonrisas tapadera...
esas que esbozas cuando el alma llora y no deseas dejarlo ver....

Surcaba toda clase de caminos y senderos...
a veces iba por bosques oscuros, otras veces caminaba sobre las húmedas hojas de los álamos en otoño....
pero la muchacha soñaba con caminar sobre el amplio abanico de colores de un arco iris...
en ocasiones se preguntaba si aspiraba a demasiado...
en uno de sus bolsillos llevaba una piedra muy pesada...
una piedra de preguntas...
pero quería llenar el otro bolsillo, que se encontraba vacío...
el de las respuestas...

Ella parecía tenerlo todo...
nadie podía imaginarla triste...
ella era la chica que repartía sonrisas...
¿Cómo podría derramar lágrimas?

Sin embargo la gente no veía los cuervos que la perseguían...
que la atormentaban...
Uno le recordaba sus errores continuamente..
otro siempre le susurraba sus defectos, otro le gritaba a diario las aspiraciones que nunca cumplió...
y la chica se cansaba...
ya la piedra de preguntas le destrozaba la espalda...
ya le pesaba demasiado la maleta de sonrisas...
y entonces...
un día calló derrumbada al suelo...
comenzó a llover...
y no se levantaba....
anocheció...
y permaneció sentada....

La gente pasaba a su lado...
ni siquiera miraba...

Pasaron horas, días, quizá meses..
y ella permaneció allí...
sentada....

De repente se levantó...
agotada...
no articuló gesto alguno...
simplemente siguió de nuevo su camino...
no sabía donde iba...
solo sabía que quería seguir caminando....

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